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COSTA RICA: País paga ¢49.000 millones anuales por alumnos fantasmas

Alteración de matrículas en escuelas y colegios públicos

Monto equivale a construir 2.400 aulas y a pagar 5.000 maestros de inglés
Estudiantes que no existen son más de 41.000, según análisis de ‘La Nación’

Cada vez que un director de escuela o colegio envía al Ministerio de Educación Pública (MEP) un informe con datos alterados de matrícula, obliga al Estado a presupuestar ¢1,2 millones anuales por cada estudiante inventado.

Ese “error” le cuesta al país más de ¢49.000 millones al año porque en las aulas hay casi 41.000 alumnos fantasmas.

Tal cantidad de estudiantes ficticios es suficiente para crear 1.360 secciones de 30 alumnos y llenar la mitad de los colegios de todo San José (77).

El monto girado por estudiantes inexistentes equivale al costo de construir 2.483 aulas. También podría pagar el salario de 5.000 profesores de inglés todo un año.

La cifra de alumnos fantasmas es resultado de una comparación hecha por La Nación de la base de datos de matrículas del MEP de medio periodo 2011 (incluye deserción tras vacaciones) y de un cruce de variables del Censo, efectuado a mediados del mismo año.

El análisis mostró que mientras los censistas contaron a 694.728 estudiantes, el MEP tenía inscritos a 735.546 en escuelas y colegios públicos diurnos y nocturnos del país. La inversión promedio por cada alumno, el valor de un aula y las clases de inglés, se calcularon con base en números usados por el MEP.

Mala distribución.Del gasto de ¢49.000 millones que representan los alumnos fantasmas, el 75% se destina a pagar al personal involucrado en la educación.

Ese rubro incluye docentes y lecciones que acaparan los centros que inflan las matrículas.

Según el análisis, la cantidad de “fantasmas” en primaria es de 22.593. Al dividirlos en secciones de 30 niños, ellos requieren 753 maestros, que en un año devengarán un total de ¢7.591 millones en salarios.

En los colegios, los 18.225 alumnos ficticios son suficientes para conformar 608 secciones que anualmente demandarán un millón de lecciones extra, con un costo de ¢22.000 millones.

La plata también se gasta en salarios extra para los directores, que, al cambiar las cifras, mejoran la categoría del centro que dirigen.

Un director de escuela unidocente que altere a más de 31 el registro de alumnos inscritos para subir a categoría 1, cobrará en un año ¢13 millones en salarios; casi ¢1,4 millones más de lo debido.

“Ese dinero no lo vamos a ahorrar; lo queremos distribuir en centros donde sí hay estudiantes reales. Por eso es importante conocer el tamaño del problema”, asegura Ricardo Vindas, director de Planificación del MEP.

Alimentos.Las matrículas infladas también reducen el acceso a alimentación de alumnos reales.

Si todos los “fantasmas” están incluidos en los programas de comedores, unos ¢1.721 millones para comida se estarían asignando mal.

“Eso no permite ser equitativo con otros que sí necesitan esa comida. Este año tengo una demanda adicional de ¢500 millones y solo tengo ¢90 millones para cubrirla”, reveló Sonia Calderón, directora de Programas de Equidad del MEP.
Sin embargo, quienes alteran matrículas no son denunciados penalmente. Leonardo Garnier, ministro del ramo, considera muy difícil probar ante un tribunal que un director lo hace con intención. “No vale la pena perder tiempo y recursos del Estado. Al final se va a desestimar el caso”, aseveró.

MEP aplica medidas correctivas desde este año

Cambio de categoría. A partir de este año, para elevar el rango del centro, el director deberá demostrar un aumento del 20% por encima del límite y someterse a una auditoría. Por ejemplo, para pasar de escuela unidocente a 1 se necesita crecer de 30 a 36 alumnos. Antes bastaba tener 31.

Secciones. Se definieron nuevos rangos de tamaño con la idea de que los directores no alteren su composición. Por ejemplo, una institución con entre 100 y 175 estudiantes solo podrá tener cinco secciones; los grupos deben oscilar entre 20 y 35 personas.

Comedores. La Dirección de Equidad del MEP también está revisando la asignación de subsidios para comida luego de una auditoría de matrículas hecha por el MEP en 2012 al 30% de las escuelas y colegios del país.

http://www.nacion.com/2013-04-08/Investigacion/Pais-paga—49-000-millones-anuales-por-alumnos-fantasmas.aspx

COSTA RICA: Escuelas y colegios tienen más de 40.000 alumnos fantasmas

hassel.fallas@nacion.com

Por cada 100 alumnos inscritos en escuelas y colegios públicos hay seis que existen solo en papel, en el reporte anual de matrícula que envían algunos directores al Ministerio de Educación Pública (MEP).

Son estudiantes fantasmas y en las aulas de los centros públicos hay casi 41.000.

Están primordialmente en San José, Heredia y Limón. En las 3.743 escuelas estatales, hay 22.593 estudiantes fantasmas; en los 649 colegios la cifra es de 18.225.

Si todos ellos se reunieran en una sola provincia llenarían las 194 primarias públicas de Heredia.

Los resultados surgen de un estudio comparativo hecho por La Nación entre la base de datos de matrícula del MEP del 2011 y un cruce de variables del Censo Nacional de ese mismo año.

Mientras los censistas hallaron 694.728 estudiantes en escuelas y colegios diurnos y nocturnos, el MEP, aun con deserción de medio año, tenía más: 735.546.

En San José y Heredia. Según el estudio, en los siete cantones josefinos fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM) está la diferencia relativa más alta de alumnos respecto de la matrícula total, un 10%. El problema es más grave en Pérez Zeledón y Puriscal.

En esa región hay 4.900 alumnos más en escuelas y colegios.

En la provincia de Heredia también hay un 8% más (5.583). En Limón existe otro 8% extra, principalmente en el cantón Central y Pococí. Solo los cantones de Cartago de la GAM no presentan cambios significativos.

“Cuando un estudio como el de ustedes reafirma los resultados de la auditoría del MEP, nos hace pensar que sí hay una cantidad importante de alumnos que no están en las aulas”, señaló Leonardo Garnier, ministro de Educación.

Consecuencias. Al alterar las matrículas, con o sin intención, los directores inflan en un 6% los números con los que el MEP planifica sus políticas y presupuestos.

La falta de un sistema electrónico de matrícula contribuye a eso porque los informes se remiten en formularios en donde solo se anota el número de alumnos por nivel; sin nombres ni cédulas.

Inventar alumnos sube el salario de los directores. Un rector de escuela unidocente solo necesitaba pasar de 30 a 31 alumnos para subir su igreso de ¢968.000 a ¢1.080.000 al mes y obtener un maestro que lo sustituya en el aula.

A partir de este año, para el cambio de rango, el MEP exige 36 estudiantes (20% sobre el límite).

Inflar matrículas también sube el monto para el comedor. Un centro que dice tener 50 alumnos y no los 25 reales, recibirá al año ¢7,5 millones; ¢3,7 millones más.

“A lo mejor se dará otra merienda con la plata extra. Pero por eso es perverso alterar la matrícula, la comida no llega a quien sí la necesita”, afirmó Sonia Calderón, directora de Programas de Equidad del MEP. Colaboró: Edgar Méndez.

http://www.nacion.com/2013-04-07/Portada/Escuelas-y-colegios-tienen-mas-de-40-000-alumnos-fantasmas.aspx

COSTA RICA: Vacación sexual

dario.chinchilla@nacion.com | revistadominical@nacion.com

Más allá de su fama como un destino de naturaleza, Costa Rica también es una ‘Disneylandia del sexo’ para un tipo especial de visitante. ¿QUIÉN ES EL TURISTA SEXUAL?

Marisa no se enamoraría de un gringo, pero definitivamente lo haría de un europeo. Mientras le da besitos a un ron con soda en la barra del bar Blue Marlin del hotel Del Rey, ella cuenta que los norteamericanos solo saben dar plata como si el mundo se acabara mañana, “dicen que solo se vive una vez, y después de dos meses ya no se acuerdan de una”.

Ahora mismo, en el bar solo hay unos pocos ciudadanos de oro de la Yunái: son señores rosados con bermudas y camisas con motivos de pesca, como Santacloses en vacaciones. Otros parecen recién salidos del baño, con las faldas metidas en jeans bien planchados. Estos son señores cincuentones y de lentes a quienes uno se imaginaría observando pajaritos en las selvas de Sarapiquí, y no tanto en el epicentro del comercio sexual capitalino.

A principios de los 90, Costa Rica abrió un portal de lujo para el turismo ecológico; pero también entreabrió una puerta trasera, sin rótulo oficial, que le da la bienvenida a los viajeros que gustan de sexo por cien dólares. Esa es una entrada vieja como la otra, que le debe muchos clientes a la Viagra y que recibe tanto al maratonista sexual como al abuelo que quiere jugar a tener una novia latinoamericana.

Claro que todos vienen a Costa Rica buscando sexo, pero encuentran más que eso: una fraternidad alrededor del sexo barato y a las mujeres del trópico.

Costa Rica, ‘yeah’!

Un estadounidense muy parecido a Woody Allen vino a Costa Rica con su esposa en plan vacacional de playa. Se hospedaron en Jacó y, una noche que su esposa se durmió temprano, él salió al pueblo. Dos chicas le cerraron un ojo y poco después recibía sexo oral. En la siguiente visita al país, “Woody” tuvo la previsión de venir sin su esposa y, en la subsiguiente, ya no tenía esposa.

Este testimonio abre el libro Viejos verdes en el paraíso (2009), que el investigador e historiador costarricense Jacobo Schifter mantiene gratuitamente en formato de e-book. El libro se hizo con información estadística, análisis de foros en Internet y entrevistas estructuradas desde 1997 hasta el 2004.

Entras aquí, sintiéndote como cualquier otro hombre de sesenta años, no tan atractivo y ya no tan competitivo en el juego del romance, y ves a cientos de mujeres hermosas tratando de obtener tu atención (...), entonces te sientes como un joven otra vez y no quieres perder ese sentimiento. (...) Regresas y regresas porque ya no quieres dejarlo más.

Turista anónimo

Libro ‘Viejos verdes en el paraíso’

Uno de los hallazgos del libro es que en muchas ocasiones –como en el caso de “Woody”– el llamado turista de naturaleza puede migrar al turismo sexual.

Esto también sucede con “turistas laborales”. Así lo confirma Bob, un estadounidense originario de Illinois que vive en el país desde hace dos años. Mientras empina una Imperial en un bar cercano al parque Morazán, Bob cuenta que hace siete años visitó Costa Rica por primera vez “sin saber nada del país”. Él vino a San José para una reunión de negocios. En su tercer día, ya estaba contratando servicios sexuales en el hotel Del Rey.

“Una gran mayoría de los turistas viene por lo que Costa Rica es, por las playas y las montañas, todo lo que hay de bello fuera de San José; pero un turista no tiene ninguna razón para quedarse en San José más que por las prostitutas”, dice Bob, quien dejó de pagar por sexo desde hace dos años, cuando se estableció con su pareja actual.

No existen cifras oficiales sobre la cantidad de turistas que llegan al país a contratar servicios sexuales.

No obstante, en un estudio terminado en el 2012 sobre el impacto del turismo en San José, el sociólogo ambiental de la Universidad Nacional, Eduardo Mora Castellanos, calculó que alrededor de 3.400 turistas pernoctan en una noche promedio en la ciudad, y que aproximadamente 400 son turistas sexuales.

PREFERENCIAS
Una trabajadora del sexo se quejó del “insaciable deseo” de los turistas por el sexo oral

La prostitución es ilegal en Estados Unidos, con excepción del estado de Nevada. Según Bob, mientras que en Costa Rica se puede contratar una trabajadora del sexo por $100, la tarifa no baja de $500 en Las Vegas.

“La prostitución es legal aquí, ¿cierto?”, pregunta Matt mientras deja congelado el movimiento de una Imperial hacia su boca. Cuando se le ratifica que no es ilegal, se relaja y sigue bebiendo. Es un obrero de construcción neoyorquino de 30 años, y admite que es más joven que la mayoría de sus paisanos que vienen al país en busca de sexo. Matt cuenta que escogió Costa Rica –y no otro destino de la región– porque siente que es un país amistoso con los “americanos”. Los estadounidenses no pueden viajar a Cuba, y él no se sentiría tan seguro en Colombia o México. “En México está la guerra contra el narco…, uno sabe que seguramente no le pasará nada, pero tampoco quiere ser el uno de mil a quien sí le pasa”.

El hecho de que Costa Rica esté a solo cuatro horas desde Atlanta también lo hace un destino más apetecible que otros sitios populares para este tipo de turismo, como el noreste de Europa, Camboya y Tailandia.

Jacobo Schifter afirma que, además del dinero y el tiempo de viaje, hay patrones racistas en los gustos de los norteamericanos y los europeos que vienen al país. Matt revela que, para él, todas las mujeres de Costa Rica “son un diez”. “Bueno, casi todas, pero también tengo que reconocer que estoy sesgado hacia las latinas”.

En su estudio, Schifter dice que la mayoría de turistas sexuales que vienen al país tienen entre 40 y 60 años, y son del medio oeste o el sur de los Estados Unidos. Principalmente son hombres blancos de clase media o media alta. El investigador se basó en los foros que existen en Internet sobre turistas sexuales en Costa Rica, los cuales realizan sondeos entre sus participantes.

Hay una percepción generalizada de que las drogas como Viagra y Cialis, que combaten la disfunción eréctil, apuntalaron el turismo sexual desde finales de los 90. En un reportaje sobre el turismo sexual en Costa Rica, publicado en marzo del 2007 por la revista estadounidense GQ, un expolicía residente en el país opinó: “Este lugar debe ser el destino número uno en el hemisferio occidental para gringos templados, idiotas y perdedores de edad mediana con sobredosis de Viagra”.

Una muchacha colombiana, dominicana o tica, tomada de la cintura por un estadounidense de más de 50 años, es una escena común en las aceras cercanas al parque Morazán, en San José. El cuadro podría sugerir que hay una apertura total hacia el turismo sexual, pero el secretismo persiste. El uso de seudónimos en esta nota es prueba de ello.

“Mi chica sabe que tiene un pez gordo en el anzuelo. Estoy aquí [en Costa Rica] cada mes por trabajo, le pago bien, la trato bien, y ella podría creer honestamente que yo podría sacarla de su ocupación actual (en la cual ella es muy buena, pero de la cual no disfruta)”.

Turista anónimo

Libro ‘Viejos verdes en el paraíso’

Matt, por ejemplo, dijo a sus amistades que vendría a Costa Rica por la “vida nocturna”, pero no entró en detalles. Bob afirma que para la mayoría de sus paisanos, en el país se aplica una máxima usada para la ciudad de Las Vegas: “Lo que pasa en Costa Rica, se queda en Costa Rica”. De la misma forma, un testimonio recogido por Schifter dice: “Nosotros no consideraríamos personalmente que lo que hacemos es algo indeseable o deshonroso. Sin embargo, apuesto a que la mayoría de nosotros no anunciaríamos nuestra afición al público”.

Más que sexo

En Viejos verdes en el paraíso, Jacobo Schifter afirma que los turistas sexuales que visitan el país han formado cierta identidad como grupo. En los foros en Internet, los estadounidenses dicen que en sitios como el hotel Del Rey, por ejemplo, han tenido la oportunidad de compartir emocionalmente por primera vez con otros hombres. Ellos se sienten parte de un grupo marginal: comparten la complicidad de ser socialmente inaceptados. Schifter los compara con los homosexuales en Costa Rica en los años 70 y 80, que se congregaban clandestinamente en bares y discotecas.

“Los turistas sexuales practican una especie de homosexualismo encubierto: son hombres que por primera vez buscan un apoyo de otros hombres, no para tener sexo entre ellos, sino para tener una solidaridad masculina compartida”, opina.

El investigador Eduardo Mora también señala otro indicio de la formación de una identidad propia. Él llama la atención sobre el hecho de que los turistas han llamado “Quebrada del Gringo” (Gringo Gulch) a la zona circundante al hotel Del Rey que incluye bares, casinos y night clubs.

“La Quebrada del Gringo a veces parece ser, más que un fenómeno geográfico o sociológico, un mito cultivado por los turistas sexuales para sentirse conquistadores del sexo en tierras extrañas”, afirma Mora.

DIFERENCIA
Algunos buscan solo sexo; otros buscarían ‘la experiencia de la fantasía del noviazgo’.

Schifter dice que existe una diferencia clara entre dos tipos de turistas sexuales. Están quienes vienen a tener todos los encuentros posibles –como el turista que en un foro alardeaba con que supuestamente tuvo sexo con 37 mujeres en diez días–, y están los que se autodefinen como mongers. Este segundo grupo, según Schifter, se compone de hombres maduros que a menudo buscan en Costa Rica the girlfriend fantasy experience (la experiencia de fantasía de noviazgo). Ellos pagan por sexo, sí, pero también mantienen relaciones de cierta exclusividad con algunas trabajadoras sexuales: las llevan a bailar, a comer, a comprarles ropa a boutiques exclusivas.

“En estos casos, el comercio sexual involucra sexo y dinero, pero ambas partes buscan más que eso”, dice Schifter. Asimismo, afirma que este tipo de vinculos diluye la relación entre el cliente y la trabajadora del sexo, y ella empieza a realizar funciones de guía turística, le ayuda con trámites bancarios, lo acompaña a citas médicas… “Algo que tortura a los turistas en los foros es saber si las lágrimas de estas mujeres son verdaderas, porque lloran como magdalenas cuando los van a dejar al aeropuerto”.

Marisa, la chica que sigue besando su ron en el Blue Marlin, termina confesando que sí se ha enamorado de varios clientes, pero todos ellos eran europeos. Son más inteligentes, dice, son menos ansiosos para tener sexo, y también pagan por la charla y la compañía.

Las divisas por turismo para Costa Rica sobrepasaron el año pasado las cifras anteriores a la crisis mundial del 2008. No obstante, en el hotel Del Rey no se nota el repunte económico.

Marisa explica que las cosas se han puesto más difíciles en San José desde que el aeropuerto de Liberia ha tomado más importancia. Tampoco ha ayudado el que Jacó haya ganado relevancia para aliviar la excitación del estadounidense.

Es una velada lenta en el bar: el número de chicas dobla fácilmente al de potenciales clientes. Lamentablemente para Marisa, no hay un solo europeo a la vista esta noche. Ella se conformaría con un gringo o incluso con un tico; pero hoy no parece ser su noche.

Cuando la fantasía se rompe

“No sé cuántos de ustedes, caballeros, han visto de verdad cómo vive la mayoría de estas mujeres, pero es muy triste y deprimente”.

Este testimonio de un turista sexual fue recogido por Jacobo Schifter en su libro Viejos verdes en el paraíso. Rodeados por un ambiente que promueve la fantasía, esta cita rompe el encanto.

La imagen de mujeres que preferirían no prostituirse no es parte de un edén de placer. Tampoco lo es la idea de un negocio que podría servir de marco para delitos, como la prostitución forzada o la explotación sexual infantil.

En un sondeo entre 840 trabajadoras sexuales de nueve países (sin incluir Costa Rica) realizado en el 2003, la psicóloga clínica estadounidense Melissa Farley reveló que una mayoría de mujeres quería dejar su oficio (por ejemplo, 68% en México y 97% en Colombia).

Revista Dominical no halló datos oficiales que muestren la magnitud del comercio sexual en el país. De hecho, el Instituto Costarricense de Turismo ni siquiera acepta el término “turismo sexual”, y por tanto, no lo ha contabilizado.

“Tenemos turistas que dentro de sus actividades incluyen servicios sexuales. Mientras sea algo consensuado entre mayores de edad, eso no es delito”, declaró el jefe de Gestión Turística, Hermes Navarro. El jerarca subrayó que Costa Rica posee controles estrictos para combatir al extranjero que viene a tener sexo con menores de edad.

La directora de Alianza por tus Derechos, Rocío Rodríguez, afirma que ahora hay mejores herramientas contra explotadores sexuales infantiles, pero sigue siendo difícil condenar a los extranjeros que pagan por estos delitos.

Schifter no niega que haya pedófilos que participen del turismo sexual, pero dice que los turistas estudiados por él los rechazan, porque generan una atención negativa hacia todo el grupo.

La Coalición Nacional contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas identificó 36 casos de prostitución forzada y explotación sexual infantil entre el 2010 y el 2013. Ana Hidalgo Solís, de la Organización Internacional para las Migraciones, opina que aún faltan mayores controles para restringir el ingreso de personas que tengan el perfil de explotadores sexuales. Agregó que hace falta una mayor vigilancia en redes sociales y en empresas de modelaje que suelen reclutar víctimas.

http://www.nacion.com/2013-04-07/RevistaDominical/Vacacion-sexual.aspx

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