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COSTA RICA: La estética de la violación

Profesora, Universidad de Costa Rica isabelgamboabarboza@gmail.com

Los medios deben saber reconocer y nombrarla violencia sexual

En la gran foto sale Rodrigo Segura, un celebrado abuelo de 33 años de edad. Su temprana abuelitud fue favorecida por la alcahuetería de Rodrigo mismo, de su esposa, del personal del centro educativo, de los líderes religiosos y de la comunidad toda, Purral de Guadalupe, en la que una niña de 11 años de edad fue violada y embarazada sin que aquello pareciera molestar a nadie.

El hecho tampoco parece haber molestado a Jairo Villegas, periodista del diario LaNación, quien el día 10 de junio de 2012 publicó una nota sobre ello. No se trata de que él dijera que eso estaba bien, no lo hizo; incluso hasta puso en su título la palabra apenas, para marcar la corta edad de la niña. Se trata de que hiciera su reportaje sin darle cabida al espanto, a la indignación, el enojo y a la tristeza que un hecho tan atroz debiera provocarnos.

¿Cómo es posible que nos hayamos acostumbrado tanto a esto que ni siquiera nos hace tragar saliva?

Pues por el hecho de que, parafraseando a los animales de George Orwell, unas personas son más iguales que otras. Desbordan las evidencias, dadas por miles de investigaciones y por el sentido común, de que, como afirma la filósofa Celia Amorós, culturalmente, las mujeres somos in-significantes.

Esa in-significancia está acompañada de la estetización y actualización de la violencia por medio de una exageradísima escenificación de violaciones en todo tipo de películas, incluyendo aquellas realizadas por directores “alternativos” y mediante numerosos reportajes que rara vez llaman las cosas por su nombre.

Por ejemplo, la noticia que LaNación sacó sobre Keylin Jiménez Quirós, una joven que renunció en su momento a sus estudios en el Colegio Nocturno de Puriscal, por miedo a ser violada en una vuelta oscura del camino: “‘Durante dos meses caminé del colegio a mi casa, pero siempre tenía temor. Tengo un hijo de un año y no quería exponerme’, afirmó'” (ver: http://www.nacion.com/2010-12-10/ElPais/NotasSecundarias/ElPais2617931.aspx ). Evidentemente, a lo que Keylin no quiere exponerse es a ser violada, pero esto nunca es dicho ni por ella, ni por el periodista, ni por las funcionarias que son entrevistadas.

Esa estetización de la violencia está también en la boca de la niña-madre de 12 años, motivo del reportaje que aquí critico, quien asegura que a su bebé-hombre ¡le encantan las muchachas! Cómo justificando a ese hombre, de 19 años de edad, que la violó y a cambio le paga con colones mes a mes.

Pero la contradicción sale y, a la par de los besos que esta niña dio a su niño cuando se lo pusieron en los brazos, según cuenta el reportaje, quedan también su shock, su mente en blanco, su boca muda, sus ganas de desmayarse que nos hablan de un silencio que se impone sobre una violencia que no puede ser nombrada como tal, que ocupa ser matizada, callada, embellecida, romantizada y, hasta caricaturizada, como ocurre con la vieja costumbre de poner nombres explícitos pero, al mismo tiempo, “graciosos” y encubridores, a los abusadores de niñas y niños.

En mi pueblo de origen, Puriscal, se los llamaba complacientemente Toño Toca Toca, Manuel Perica…

Usted dirá cómo quiere llamarlos.

http://www.nacion.com/2012-06-14/Opinion/la-estetica-de-la-violacion.aspx

COSTA RICA: Payaso llevaba niñas a fiestas para abusar de ellas

Detenido por cuatro denuncias

Hombre pedía permiso a los padres para trasladarlas a otras actividades
Policía cree que también usaba redes sociales y programa radial para contactos

Hulda Miranda y Andrés Garita hulda.miranda@nacion.com

Un payaso que en sus presentaciones se hacía llamar Foguito fue capturado ayer como sospechoso de abusar sexualmente de, al menos, cuatro niñas.

El sujeto, de apellido Chaves y de 45 años, fue detenido en el centro de Puntarenas.

De acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el cómico utilizaba sus presentaciones para ganarse la confianza de las menores. Luego, les pedía permiso a los padres para llevarlas a otras fiestas.

Aparentemente, en el camino hacia las celebraciones abusaba de ellas.

La detención se llevó a cabo hacia las 8 a. m., cuando el hombre ingresaba a las instalaciones regionales del Ministerio de Salud, donde labora como inspector desde 1994. En su tiempo libre se dedicaba a la comedia.

El OIJ informó de que el individuo fue trasladado al Ministerio Público, donde se determinaría su situación jurídica.

Chaves es vecino de la localidad de Doña Cecilia, en Barranca de Puntarenas.

Por redes y radio. Según la indagación de las autoridades, el payaso también empleaba redes sociales como Facebook para establecer contacto con las menores.

Además, tenía un programa de radio dirigido a niños, llamado La maquinita infantil, que se transmite los sábados por la mañana en una radioemisora local.

Según el OIJ, las menores llamaban a la cabina de radio y, así, él establecía comunicación con ellas.

Las víctimas de abuso tienen entre 6 y 9 años de edad.

La Policía indicó que, en el 2009, Chaves fue acusado de dos abusos, pero que aún no se ha realizado juicio por esas causas.

Supuestamente, las nuevas agresiones que se le atribuyen ocurrieron durante este año. Las víctimas son de localidades como El Roble, Carrizal, y dos que residen en Aranjuez.

Denuncias. Aunque Chaves fue detenido por cuatro casos, el OIJ no descarta que haya abusado de más menores.

Por eso, las autoridades de Puntarenas solicitaron a los padres que, si tienen sospechas, interpongan la denuncia.

También, pidieron estar atentos a los contactos de sus hijos en Internet.

http://www.nacion.com/2012-06-19/Sucesos/Payaso-llevaba-ninas-a-fiestas-para-abusar-de-ellas.aspx

COSTA RICA: Delincuencia juvenil y educación: un tema de actualidad

Para nadie es un secreto el aumento de la delincuencia en nuestra sociedad aunado a la problemática del crimen organizado y al consumo de sustancias psicoactivas, las cuales parece cobrar más adeptos en nuestra juventud, viéndose reflejada en los hechos alarmantes que se han suscitado en nuestros centros educativos, siendo la juventud la más afectada, cuyas consecuencias engrosan la información diaria de los medios de comunicación.

Como corolario de lo anterior, vemos deserción escolar, violencia en algunos centros educativos, carencia de programas de prevención ejecutados por equipos interdisciplinarios, en donde también cuente la opinión y experiencia de profesionales en criminología y no solo de algunas áreas de las ciencias sociales que por años han atendido este problema sin resultados más allá de los esperados Este problema involucra también a los padres familia, quienes son clave principal en el proceso de socialización de sus hijos. También a las instituciones públicas y privadas, por lo que el trabajo es arduo y tesonero, amparado a la comunicación que debe existir entre los involucrados, puesto que muchas veces hemos caído en la permisividad y alcahuetería, dejando a nuestra juventud en un estado de anomia con consecuencias graves, y que vienen a engrosar las estadísticas delictivas y de reclusión existentes en el país como si fueran un número más.

Es hora de fijar nuestra mirada en las instituciones educativas ante el aumento de la demanda de los progenitores y los educadores, para dar respuesta a la problemática en el aumento del consumo de sustancias prohibidas que están haciendo algunos grupos de estudiantes y las manifestaciones violentas que de ellas muchas veces se genera en algunos centros educativos. Es momento para que nuestros educadores retomen la autoridad y vuelvan a educar en valores, responsabilidad y sapiensa como lo hicieron en el pasado maestras y maestros a quienes hoy debemos respeto y agradecemos la formación que nos dieron para poder servir con honestidad y humildad a nuestra querida Costa Rica.

Sé que muchos centros educativos cumplen la ardua función reproductora de la cultura hegemónica así como disciplinaria, tanto para el trabajo como para el orden establecido, sin embargo tienen una sobreexigencia por parte del Estado y de la familia, siendo que algunas de ellas delegan sus funciones en la escuela, visualizándose de esta manera un “contrato” familia-escuela, en donde siempre va a existir un escaso compromiso de la familia.

Hoy día debemos aceptar que desde la gran urbe hasta el más lejano rincón de nuestro territorio, la comunicación de los adolescentes ya no es con sus progenitores, sino con sus “amistades”, los multimedia, video juegos y filmaciones con celulares que después difunden por Internet, generando problemas sociales muy serios, que desde la perspectiva criminológica genera conflictos con la ley y la sociedad en general, constituyéndose a la vez, en la génesis o el embrión de la delincuencia, la marginalidad, los conflictos familiares amparados a lo establecido por la Teoría de la Subcultura Criminal. En este sentido, debemos realizar convivencias dirigidas a los educandos, como espacio de reflexión de las normas y valores, sobre la familia, la escuela y la comunidad, promoviendo la comunicación, aunado a los programas preventivos y de sensibilidad antes que represivos, en donde haya aportes de profesionales capacitados y formados en este campo, que puedan coadyuvar en la construcción de una sociedad rica en valores con personas y profesionales responsables, con ética y deseosos de dar lo mejor de si al país.

Estamos a tiempo de retornar el terreno cedido y plantear las interrogantes a nuestra juventud en cuanto a su lugar protagónico en la sociedad y sus deberes antes que sus derechos, a la vez, haciendo hincapié que los centros educativos no son campos de batalla, sino centros de formación de personas, quienes tendrán el día de mañana la responsabilidad de asumir las riendas de este país, para ello debemos saber quiénes tienen la ardua tarea de educarlos, son sus amigos y formadores, no sus enemigos, y aunque muchas veces les vemos cansados e impotentes frente a la problemática de violencia escolar, son personas merecedoras de respeto y admiración.

http://www.diarioextra.com/2012/junio/20/opinion4.php

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