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COSTA RICA: La vida en orfandad

Esta es una realidad bastante cruel, pues mientras cientos de familias costarricenses esperan años para adoptar como Dios manda a un hijo del corazón, hay miles esperando conformar su nuevo hogar, lleno de amor y oportunidades.

Editorial

En Costa Rica casi 7 mil niños y adolescentes viven en orfandad. De ellos, más de 400 son menores de 3 años. Solo cerca de 4.800 permanecen en albergues públicos o privados, casas de cuido o centros de asistencia social.

Esta es una realidad bastante cruel, pues mientras cientos de familias costarricenses esperan años para adoptar como Dios manda a un hijo del corazón, hay miles esperando conformar su nuevo hogar, lleno de amor y oportunidades.

Pero ¿qué sucede? Esa es la pregunta del millón de dólares. No hay respuestas contundentes a los lentos e ineficientes procesos de adopción que existen en el país y son manejados por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Pero tampoco los juzgados de familia y menos los tribunales de justicia proceden con la celeridad que ameritan estos casos, donde median la integridad y la dignidad de menores, futuros ciudadanos.

No es un tema nuevo, el abandono de miles de nuestros niños es un asunto que con total urgencia debe ser abordado por autoridades de Estado, pero también con grandes aportes de la empresa privada, organizaciones no gubernamentales y la propia sociedad que calla ante tal injusticia.

Es paradójico, todos los seres humanos hemos vivido o vivimos en algún estado de orfandad; esto no quiere decir únicamente que hayamos sido abandonados por padre o madre, por la familia.

La orfandad es la carencia de ayuda, de favor o valimiento en que una persona se encuentra, según el Diccionario de la Real Academia. Es decir, en nuestro paso por el mundo, tal vez no una sino muchas veces nos vemos desprovistos de cosas fundamentales, de respeto y solidaridad.

Entonces si conocemos de cerca el horrible sentimiento que genera el estado de abandono y la falta de ayuda, ¿por qué los humanos somos tan duros de corazón y olvidamos que fuera de nuestros hogares hay personitas con pérdidas y carencias de mayor dimensión, a las cuales podemos asistir?

Hay experiencias en la vida bastante dolorosas, las separaciones, los divorcios, la muerte, pero una condición de abandono por parte de la familia y en especial de los progenitores es por mucho difícil de afrontar.

Sentirse solo, con miedo, sin abrazos, sin amor y sin palabras bonitas, sin la seguridad de una casa, es sencillamente impensable. No puede ser que olvidemos compartir todo lo que poseemos con quienes no tienen ni lo básico.

Tal como lo dijimos párrafos atrás, más de 7 mil menores hoy enfrentan esta situación y el rumbo de su vida en incierto. Los albergues son la muestra más clara de la poca empatía que las familias poseen sobre el tema, en estos sitios hay niños que llevan años ahí con pocas o ninguna posibilidad de integrarse a un hogar.

Las estadísticas revelan que la mayoría de los menores institucionalizados que salen de los albergues son aquellos que no superan tal vez los 5 años, eso si topan con suerte.

El resto lastimosamente tiene un margen disminuido de posibilidades de abandonar estos centros de asistencia social antes de la mayoría de edad, cuando tendrán que tomar decisiones solos.

Para quienes saben del asunto, cuando un joven alcanza los 18 y permanece en los centros solo tiene un camino: le alistan la maleta y le ponen ¢100 mil en la mano para que haga vida.

¿Cómo hacer eso? Pues el Estado tampoco los ha dotado de las herramientas básicas para salir adelante, los ha sometido a un claro sistema de abandono y de reproche social, pero peor aún, no ha dotado lo suficiente, ni siquiera para educarlo hasta el final de la secundaria. Si no fuera por iniciativas de carácter privado y dogmáticas, la cifra de niños desamparados sería más elevada.

¿Qué pretendemos entonces los costarricenses? ¿Cómo somos capaces de criticar a quienes han sido huérfanos siempre, si tampoco como sociedad les tendemos la mano?

El mundo requiere una mirada pronta para aliviar el dolor de estos pequeños, ante un problema que crece con celeridad.

En la actualidad hay alrededor de 170 millones de niños huérfanos en el mundo, lo que ocasiona graves consecuencias en sus derechos y en su desarrollo, según la organización Humanium.

De los 132 millones de huérfanos que viven en los países en vías de desarrollo, 13 millones han perdido a ambos progenitores. Alrededor de 71 millones viven en Asia, 59 millones en África y casi 9 millones en Latinoamérica y el Caribe. En 2007 se contabilizaron 15 millones a causa del sida.
Costa Rica no es ajena a esta realidad, por eso nos toca reaccionar.

http://www.diarioextra.com/Dnew/noticiaDetalle/245105

COSTA RICA: Seis hombres son violados cada mes en Costa Rica

El 82% de los afectados es menor de edad, según estudio policial
En su mayoría, victimarios son hombres, familiares o amigos de la víctima

OIJ RECIBIÓ 336 DENUNCIAS DE VARONES DEL 2009 AL 2013

A mediados del 2014, un joven de 20 años llamó al sistema de emergencias 9-1-1 para contar a las autoridades que minutos antes había dado muerte a la mujer que abusaba de él desde pequeño.
El hecho ocurrió en un poblado de Osa, Puntarenas.

Delitos sexuales en hombres (F. M. Y K. C. /LA NACIÓN)

El caso de este muchacho, de apellido Ramírez, está en espera de juicio, mientras su historia de agresión sexual pasó a ser parte de una estadística escasamente conocida.

En promedio, a lo largo del último lustro, cada mes seis hombres en Costa Rica denunciaron haber sido violados. Así lo evidencian las estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

De acuerdo con el informe entregado a solicitud de La Nación , del 2009 al 2013, la entidad recibió 2.763 denuncias por violación, de las cuales 336 fueron interpuestas por hombres en calidad de víctimas.

Según el estudio, 58 varones fueron agredidos sexualmente en el 2009, mientras que para el 2010, la cifra aumentó a 80.

En el 2011, llegaron 62 denuncias y en los siguientes dos años fueron 68 los casos reportados.

“Son números altos para un problema que ante la sociedad no existe; claro, son números bajos en comparación con los muchos casos que están sin denunciar en la calle”, expresó Alan Moreno, jefe de Medicina Legal de la Medicatura Forense, adscrita al Poder Judicial. De esas denuncias, dijo Moreno, solo dos hombres habían sido violados por mujeres. En el resto de los casos, los victimarios eran otros hombres.

En la mayoría de los casos, los abusadores eran personas cercanas al agredido, es decir, familiares o amigos.

“Eso es lo que hace que la persona no hable: le da miedo la reacción de la sociedad o el proceso que una denuncia de este tipo conlleva”, consideró Eugenia Quesada, presidenta de la Fundación Instituto Apoyo al Hombre.

Ese temor es lo que, en criterio de Moreno, hace que los afectados hablen tiempo después del hecho.

La situación complica la recolección de evidencia que habría dejado el agresor en el cuerpo de la víctima, pues esta se pierde después de 48 horas.

De acuerdo con el artículo 156 del Código Penal, la violación es el delito que ocurre cuando una persona se haga acceder o tenga acceso carnal con otro (hombre o mujer) por vía oral, anal o vaginal, si se cumple alguna de las siguientes tres condiciones: la víctima es menor de 12 años, es incapaz o se encuentra incapacitada para resistir, o hubo violencia corporal o intimidación.

Esta conducta se castiga con penas de prisión que van de 10 a 18 años, en caso de violación calificada; esto es que haya una relación de parentesco, autoridad, haya un grave daño a la salud o el agresor sea el tutor o encargado.

La mismas penas se impondrán si se introducen dedos, objetos o animales, por la vía vaginal o anal.

En febrero del año pasado, por ejemplo, un recluso de la Unidad de Admisión de San Sebastián, de 24 años, contó a La Nación que, en la cárcel, fue víctima de violación por parte de un grupo de internos.

“Entre los cuatro, me agarraron en el servicio sanitario para introducirme en el ano unos rollos de marihuana dentro de un condón. Como yo empecé a sangrar, me soltaron y me dejaron ahí” , narró.

Las víctimas. En el primer semestre del 2014, la Medicatura Forense llamó a 171 de los 336 hombres que denunciaron haber sufrido violaciones en el lustro anterior.
La intención fue conocer las características de estas víctimas. A partir de esa muestra, se determinó que el 82% de los afectados eran menores de edad.

De ellos, 106 eran menores de 12 años al momento de la agresión, y 35 tenían entre 12 y 18 años. También hubo 29 adultos de 18 a 64 años, y un adulto mayor. El mes en que recibieron más casos fue julio, con 17, y mayo fue en el que menos denuncias hubo: 9. La mayoría de las víctimas son oriundas de San José (74), Alajuela (49) y Heredia (27).

Esta consiste en un examen físico completo de los genitales (pene, testículos y ano). Se toman muestras de sangre y orina para estudios de toxicología y descartar enfermedades de transmisión sexual. Con aplicadores en diferentes partes del cuerpo para mandarlos a laboratorios de Ciencia Forense.

También se les vuelve a hacer una entrevista distinta a la de la denuncia para saber dónde buscar evidencia del abuso.

En las primeras 24 horas después del hecho y en caso que la víctima haya sido obligada a hacer sexo oral, los médicos legales podrían recolectar semen o ADN del agresor en la boca.

En las 48 horas siguientes al delito, podrían recabar las mismas evidencias en el ano del ofendido. Los expertos podrían recolectar pruebas en la piel, siempre y cuando el abusado no se haya bañado.

Si la víctima llega después de ese período, los médicos buscan lesiones que se puedan relacionar con el hecho. Rasguños, moretes, chupetazos en el pecho, en la espalda –que son muy comunes– o en las piernas. Si ha pasado más tiempo, se buscan cicatrices.

http://www.nacion.com/sucesos/seguridad/hombres-violados-mes-Costa-Rica_0_1448855176.html

COSTA RICA: Pediatra denuncia grave error en atención de bebé prematuro

Al parecer, fue tratado como si hubiera completado tiempo de gestación

FISCAL GENERAL ORDENÓ AL OIJ SECUESTRAR EXPEDIENTEDICO DE PEQUEÑO EN HOSPITAL DE NICOYA

Menor murió el sábado; Gerencia Médica de la CCSS ordena investigación

Una neonatóloga del Hospital La Anexión, en Nicoya, Guanacaste, denunció “graves errores” de otros pediatras en la atención de un bebé que nació por cesárea de emergencia el 19 de octubre.

Según la denuncia que la doctora Hannia Ramírez presentó ante el fiscal general, Jorge Chavarría, el médico que recibió al infante no identificó que era prematuro, por lo que “se suscitaron errores” que llevaron al bebé al Hospital Nacional de Niños.

El bebé falleció antenoche, informó Rafael Ángel Guillén, abogado de la denunciante.
El miércoles, el OIJ secuestró el expediente médico del bebé en Nicoya, para que la Medicatura Forense diga si hubo o no malpraxis .

La doctora Ramírez explicó a La Nación que, desde hace algunos meses, ella fue retirada del Servicio de Pediatría por denuncias que interpuso contra su jefe.

Sin embargo, cuando se enteró de lo ocurrido con ese menor, revisó el expediente médico y decidió hacer públicas “las anomalías”.

Detalle. Según Ramírez, en el expediente se indicó que el bebé nació un domingo a las 00:15 horas, con gran peso (4.200 gramos) para la edad gestacional (35 semanas).

Añadió que el pediatra que lo recibió indicó que no tuvo el reflejo de succión y presentaba bajo nivel de azúcar, por lo que recomendó suministrarle fórmula a través de una sonda por la boca. Al día siguiente, otra pediatra lo examinó y señaló que el bebé presentaba distensión abdominal, dificultad respiratoria y picos febriles.

Traslado. Dos días después del nacimiento, el Servicio de Pediatría pidió interconsulta a una cirujana pediátrica. La especialista Hellen Jiménez dijo que el niño presentaba enterocolitis aguda necrotizante (EAN); es decir, el intestino se llenó de aire y materia fecal, porque una parte de él dejó de funcionar y comenzó a pudrirse.

“Él había estado distendido desde el lunes; vi las radiografías de ese día, le hicimos otras el martes y no me gustaron. La EAN se ve en bebés prematuros que han sufrido algún grado de asfixia perinatal o que han tenido alguna lesión durante el parto. Mi recomendación (a las 10 a. m.) fue intubarlo y trasladarlo al Hospital Nacional de Niños (HNN), porque el síntoma evolucionaba de una manera no apta para tenerlo en el Hospital de Nicoya, donde no hay unidad de cuidados intensivos neonatales ni hay anestesia pediátrica”, afirmó.

Jiménez asegura que, pasada la 1 p. m., se enteró de que el bebé seguía en el hospital, por lo que envió otra nota a la médica tratante para que lo trasladara, como había recomendado desde temprano.

“Llamé a la cirujana pediatra y neonatóloga del HNN para comentarle que un bebé necesitaría ser intervenido en horario de guardia; me dijo que lo iban a esperar. A las 2 p. m. me fui del hospital”, dijo.

La denunciante Ramírez detalló que el bebé fue trasladado hasta las 4 p. m., en estado crítico.

Según contó, los médicos del HNN la llamaron para reclamarle por qué no había enviado antes al bebé y ella respondió que nunca lo valoró al nacer, porque la tenían fuera del Servicio de Pediatría.

Le comunicaron, agregó, que el niño tenía la presión “por el suelo”, sangrados, fallo renal y pulmonar y le cortaron 19 centímetros de intestino delgado. “(En el Hospital de Nicoya) no identificaron que era un niño prematuro. Si pudo haber tenido asfixia neonatal, no se le puede iniciar fórmula por la vía oral, tampoco si fue prematuro. Si tenía el azúcar baja, debían ponerle un catéter, pero lo más fácil fue darle leche”, aseveró.

Silvia Carrillo, madre del bebé, acababa de salir de sala de operaciones en el Hospital México cuando atendió una llamada de este medio. Está internada allí desde el 19 de octubre debido a una infección, tras la cesárea. “A mí me interesa que mi bebé se recupere”, fue lo único que dijo en aquel momento.

María Eugenia Villalta, gerente médica de la CCSS, indicó que el viernes se ordenó una investigación preliminar para determinar si hay elementos para abrir un proceso administrativo.

Se intentó conocer la versión de los médicos del Servicio de Pediatría, pero se informó de que el director del Hospital La Anexión, Anner Angulo, les prohibió hablar sobre este caso.

http://www.nacion.com/sucesos/seguridad/Pediatra-denuncia-error-atencion-prematuro_0_1449055119.html

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