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BOLIVIA: La Policía recibe más denuncias tardías de abuso sexual a menores

Por Micaela Villa

Hasta agosto, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) recibió más denuncias de antigua data de abuso sexual a menores de edad, que casos nuevos. De los 152 que ingresaron, sólo 65 ocurrieron este año. El caso más antiguo corresponde a 2004.

Existen cuatro razones que explican estas denuncias tardías: las víctimas callan porque el violador las amenaza de muerte a ellas o a sus familias, no tienen la suficiente confianza para contar a sus progenitores lo sucedido; si los agresores son sus padres, guardan silencio, porque creen que les deben obediencia, y también por falta de credibilidad en el trabajo de la fuerza anticrimen y de la Justicia.

“No denuncian porque tienen miedo; en la mayoría de los casos que hemos atendido, los violadores les dicen que los van a matar, o a su madre o a su padre, y al ser menores indefensos callan, tal vez porque piensan que hacen bien”, dice la teniente Mélani Herrera, jefa de la División Menores de la FELCC.

Lidia Rodríguez, responsable nacional del Programa de Derechos Humanos, Niñez y Adolescencia del Defensor del Pueblo, dice que muchas personas han tenido “malas experiencias” cuando quisieron resolver sus problemas por la vía legal.

“Hay falta de credibilidad, porque son procesos tediosos y la carga procesal la lleva la víctima. También falta una cultura de protección (del menor) y hay desconocimiento sobre cuáles son las instituciones donde se deben hacer las denuncias”, agrega.

De los 152 casos que atendió la División Menores de la FELCC hasta agosto de este año, sólo 70 de los acusados (el 46%) se halla con detención preventiva en las cárceles o en centros de orientación si son adolescentes. El resto (82 personas) escapó.

Éste es el caso de un padre que desde 2009 —cuando su hija tenía cinco años— la abusaba siempre que llegaba a su casa en estado de ebriedad. Luego de tres años de ser vejada, la niña, que hoy tiene ocho años, le contó a su madre lo ocurrido.

“Le dijo que no habló porque él era su padre y creyó que debía obedecerlo, parece que él escapó a Santa Cruz. La denuncia llegó recién en abril, siendo un hecho que pasaba hace tres años”, recuerda la teniente de la fuerza anticrimen.

En marzo, la División Menores recibió la denuncia más antigua de abuso sexual. La víctima, un muchacho de 16 años, fue violado desde los ocho por su tío. El delito se cometió por seis años consecutivos sin que su madre se enterara.

“El adolescente llegó a su casa un día en estado de ebriedad y su madre le llamó la atención. Él le contestó: ‘De qué te preocupas si desde los ocho años, cuando nos visitaba, el tío me tapaba la boca, me bajaba el buzo y me empezaba a violar’”, expone la oficial. La Policía también busca al acusado, que escapó.

Marcelo Claros, director de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del Gobierno Municipal de La Paz, sostiene que las denuncias son aplazadas por miedo, en el que caen incluso las madres, que se vuelven víctimas. “Tenía temor a que me digan: ‘cómo te has casado con una persona así’”. “Pensaba ‘cómo crecerán sin la presencia de sus padres juntos’”. “Tenía vergüenza y miedo de que la gente sepa que está privado de libertad, o que estuvo en la cárcel”. Éstos son algunos de los argumentos esgrimidos por las madres de las víctimas para justificar la omisión de la denuncia pese a conocer el delito.

A principios de marzo, un niño de cuatro años fue abusado por sus primos de 16 y 18. La abuela, que se hizo cargo de él porque sus padres emigraron a España a trabajar, dio permiso a los adolescentes para que le lleven a jugar fútbol. Sin embargo, cuando volvió, el pequeño empezó a llorar en el baño. Fue cuando la abuela se dio cuenta del daño.

Lo habían llevado a un depósito de una vivienda, se pusieron a ver pornografía y abusaron de él. La abuela esperó hasta junio para presentar la denuncia. “Dijo que tenía miedo a lo que iban a decir sus padres. Sus amigas la convencieron de que lo haga”, indica Herrera.

Problemas. La psicóloga Jimena Tribeño, del Centro de Terapia Varones, dependiente de la Gobernación, señala que los violadores adultos presentan enfermedades mentales patológicas y que los adolescentes imitan el accionar de sus padres.

El abuso es devastador y repercute en la autoestima de las víctimas. Según los expertos, los indicadores físicos del abuso sexual son: dificultad para caminar o sentarse, dolor, hinchazón o picazón en la zona genital, dolor al orinar, presencia de enfermedades de transmisión sexual, contusiones, laceraciones o sangrado en los genitales externos y el embarazo.

A nivel del comportamiento, citan la regresión en los pequeños (mojar la cama), miedos o fobias a la oscuridad o a los hombres, caída del rendimiento escolar, depresión, ira, hostilidad, ideas o intentos suicidas, fuga del hogar, abuso de alcohol y drogas y conducta autodestructiva.

Leve descenso de casos registrados en defensorías

Micaela Villa

De acuerdo con datos de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del Gobierno Municipal de La Paz, los casos de violación denunciados entre enero y agosto de este año, en comparación al mismo periodo del año pasado, bajaron de 113 a 95, el 16%.

Sin embargo, ello no representa un gran avance, dice Marcelo Claros, director de esa institución edil.

“Las diferencias no son grandes, no podemos decir si hubo una disminución, puede ser que otras denuncias no hayan llegado, son cifras muy similares. En el caso de abusos deshonestos, en 2011 eran 82 y este año son 85”, agrega.

Hasta la División Menores de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz llegaron este año 65 denuncias de abuso sexual. La entidad no tiene datos sistematizados de enero a agosto de 2011 para comparar ambos periodos y determinar si hubo o no una reducción.

De acuerdo con sus estadísticas de este año, de los 65 casos, 55 se produjeron en el entorno familiar (85%) y diez fuera de ese ámbito. Sobre las víctimas, los datos dan cuenta que 55 eran mujeres (85%) y diez varones.

“De los 65 casos atendidos, 55 son familiares, tíos, papás, hermanos, primos. Los violadores normalmente indican: ‘Ella es la que me provoca’, ‘ella es la que anda con sus falditas’”, recuerda la teniente Mélani Herrera, jefa de esa división policial.

En los registros figura, por ejemplo, el caso de una niña de ocho años, quien era violada por su padre desde que tenía cinco. El agresor trató de negar el hecho y declaró ante los investigadores que la madre lo celaba con la menor.

Quienes hayan sufrido cualquier tipo de abuso sexual, deben realizar la denuncia a las instancias correspondientes. Para ello pueden llamar al 156 de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia o al 2285373, que es la fuerza anticrimen La Paz. Las líneas atienden las 24 horas.

El alcoholy el abuso sexual

Según datos de la fuerza anticrimen de La Paz, algunos menores de edad que cometieron abusos se encontraban ebrios. Hace una semana, una adolescente de 13 años que bebió alcohol con una amiga, el enamorado de ella y amigos del muchacho, fue violada en una casa. Al despertar se dio cuenta de que estaba desnuda.

Violadores vigilan a sus víctimas en escuelas

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) La Paz dio a conocer que pudo identificar a violadores que estudian a sus víctimas a la salida de sus unidades educativas, dijo la teniente Mélani Herrera, jefa de la División Menores, quien sin embargo no da cifras.

Los agresores —relató— se toman hasta una semana para observar a los escolares y toman nota de quiénes son recogidos por sus padres o familiares, quiénes caminan acompañados por sus compañeros y quiénes se van solos a sus viviendas, y optan por los más indefensos.

Regalos. Para captar a sus víctimas, primero se ganan su confianza obsequiándoles dulces, juguetes, ropa y otros objetos que llamen su atención. “Los niños (as) son más fáciles de convencer, hasta le dicen ‘he visto a tu mamá, ven te voy a dar esto (regalo)’ y las llevan a un lugar desconocido”, dice la teniente Herrera.

La Policía también identificó casos de madres comerciantes que llevan a sus hijos a sus puestos de trabajo para que las acompañen.

Los potenciales agresores sexuales estudian si les dejan solos, dónde van a jugar y en qué momento están desprotegidos. “Hay sujetos tan astutos que se toman todo el tiempo para hacerlo”, señala la oficial.

Los niños dicen la verdadLos niños dicen la verdad

“Los niños dicen la verdad, hay que creerles”, dice Marcelo Claros, director de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia. Por ello recomienda a los padres que no los repriman ni asuman como una broma cuando ellos les den indicios de que sufrió un abuso. Cuando les dicen que fue lastimado, es mejor convencerlo sutilmente para tener respuestas claras y dar con el autor. No pueden decirle ‘hijo, cómo vas a decir, no seas zonzo, es tu papá’.

Darles toda la confianza

La psicóloga Jimena Tribeño sugiere a los padres ganarse la confianza de sus hijos desde su corta edad y mantenerla, sólo así ellos les contarán lo que les sucede en su entorno. “Hay que fortalecer los lazos en la familia”, sostiene. “Los padres deben invertir su tiempo en espacios de calidad y no decir ‘estoy cansado’. Hay que estar con ellos, dedicarles tiempo, y ese vínculo va a repercutir en que pueda contarles todo”, manifiesta Marcelo Claros, de la Defensoría.

Nadie debe tocar su cuerpo

La teniente Mélani Herrera, jefa de la División Menores de la fuerza anticrimen, señala que los padres deben enseñar a sus hijos, desde pequeños, a que ninguna persona debe tocar sus partes íntimas y, en caso de que ello suceda, pedir que les cuenten. “A partir de los tres años, el niño conoce las partes de su cuerpo, decirle ‘nadie puede tocar tales partes y si sucede eso tienes que avisar o gritar”, es el consejo de la psicóloga Jimena Tribeño.

No hay que dejarlos solos

Es importante que los menores y adolescentes no permanezcan solos en su vivienda, ya sea porque sus padres trabajan todo el día o son abandonados por sus progenitores, que no saben a dónde salen, cómo es su vida social y estudiantil, quiénes son sus mejores amigos, sus enamorados. “Los papás deben estar pendientes de qué hacen sus hijos, no dejar de escucharlos”, sugiere Marcelo Claros, director de la Defensoría de la Niñez municipal.

http://www.la-razon.com/

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Fecha: 8 de octubre de 2012 a las 09:29

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